La primera ministra de Letonia, Evika Siliņa, anunció el jueves su renuncia al cargo tras una semana marcada por escándalos políticos, sacudiendo los cimientos de la coalición de gobierno del país báltico. La salida de Siliņa provoca de facto el colapso del tripartito gubernamental que llevaba meses en una situación de tensión creciente.
«Hoy he tomado la difícil pero honesta decisión: dimitir del cargo de primera ministra», escribió Siliņa en un mensaje publicado en la red social X, en declaraciones que también reprodujo en un discurso televisado. La política, perteneciente al Partido de la Unidad, de orientación centroderecha, señaló que sus prioridades siempre han sido la seguridad y el bienestar de los letones, pero que «la envidia política y los intereses partidistas más estrechos» han terminado por imponerse sobre la responsabilidad de gobernar.
La caída del ministro de Defensa y los drones ucranianos
El detonante más inmediato de la crisis fue la salida del ministro de Defensa, Andris Sprūds, de orientación progresista, quien abandonó el cargo tras las presiones ejercidas por la propia Siliņa. El motivo fue la penetración del espacio aéreo letón por drones ucranianos desviados de su ruta hacia objetivos en Rusia, lo que puso en entredicho la capacidad de las defensas aéreas del país.
El Partido Progresista de Sprūds retiró su apoyo al gobierno como respuesta a la situación, dejando a Siliņa y a su Partido de la Unidad sin mayoría parlamentaria suficiente para continuar gobernando. Letonia, un pequeño país de aproximadamente 1,8 millones de habitantes ubicado en la costa del mar Báltico y miembro de la Unión Europea y la OTAN, tenía previsto celebrar elecciones parlamentarias en octubre.
Sobre el origen del incidente con los drones, el ministro de Exteriores ucraniano, Andrii Sybiha, declaró el domingo que los sucesos en Letonia «son el resultado de la guerra electrónica rusa, que desvía deliberadamente los drones ucranianos de sus objetivos en Rusia». Sybiha ofreció la colaboración de Ucrania a los países bálticos y a Finlandia para detectar y neutralizar estas interferencias, destacando que el país lleva años desarrollando sistemas de defensa aérea avanzados en el contexto de la guerra que mantiene con Rusia.
Detenciones por corrupción en el sector de la madera
En paralelo a la crisis política, una investigación anticorrupción sacudió también al gobierno. El ministro de Agricultura, Armands Krauze, y el director de la Cancillería del Estado, Raivis Kronbergs, fueron detenidos por la Oficina de Prevención y Lucha contra la Corrupción de Letonia, conocida por sus siglas en letón como KNAB. La agencia de noticias letona LETA confirmó las detenciones tras las diligencias practicadas por los fiscales.
Se realizaron registros en los domicilios y lugares de trabajo de ambos, y según los informes, sus teléfonos fueron apagados. Los cargos que se les imputan guardan relación con el abuso de autoridad y una presunta negligencia en la asignación irregular de ayudas públicas a empresas del sector maderero. Algunos medios letones califican este caso como la investigación anticorrupción de mayor repercusión en la historia del país.
El contexto del escándalo cobra especial relevancia porque la industria maderera es el sector industrial más importante de Letonia. Según la Agencia de Inversiones y Desarrollo de Letonia, el sector genera 3.300 millones de euros y los bosques cubren 3,441 millones de hectáreas, equivalentes al 53% del territorio nacional.
El presidente busca una salida a la crisis de gobierno
Ante el vacío institucional provocado por la renuncia de Siliņa, el presidente de Letonia, Edgars Rinkevics, a quien corresponde la tarea de designar a un nuevo jefe de gobierno, convocó para el viernes reuniones con representantes de todos los partidos con representación parlamentaria. En Letonia, como en otros sistemas parlamentarios europeos, el presidente tiene funciones principalmente representativas, mientras que el poder ejecutivo recae en el primer ministro.
La acumulación de crisis —la caída del ministro de Defensa por el incidente con los drones, las detenciones por corrupción y la posterior dimisión de la primera ministra— en el transcurso de una sola semana dibuja un panorama político excepcionalmente turbulento para Letonia, que ahora deberá encontrar una nueva mayoría de gobierno o anticipar el proceso electoral ya previsto para el otoño.

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