Durante tres décadas, el músico y exalcalde Ando Kiviberg ha sido el artífice de uno de los eventos culturales más importantes de Estonia: el Festival de Música Folk de Viljandi. Lo que comenzó como una pequeña reunión de aficionados a la música tradicional se ha convertido, gracias a su trabajo, en una referencia cultural del país báltico.
El propio Kiviberg se define como un firme defensor de la democracia, algo que puso en práctica también en el terreno político. Entre 2013 y 2017 ejerció como alcalde de Viljandi, una localidad pintoresca situada en el sur de Estonia, conocida por las vistas de su lago y, precisamente, por el festival que él mismo contribuyó a crear. Con su característica honestidad, el propio Kiviberg reconoce que al principio no tenía muy claro lo que estaba haciendo.
Viljandi, la ciudad que acoge el festival
Viljandi es una pequeña ciudad del sur de Estonia que combina un entorno natural de gran belleza con una larga tradición cultural. Su anfiteatro al aire libre, rodeado de colinas y próximo al lago, ofrece un escenario natural que se ha convertido en uno de los sellos distintivos del festival folk. Las primeras ediciones del evento, celebradas en los años noventa, ya aprovechaban este espacio para reunir a músicos y público en torno a la música tradicional estonia.
Estonia, el más septentrional de los tres países bálticos, recuperó su independencia en 1991 tras décadas de ocupación soviética. En ese contexto de renacimiento cultural y nacional, iniciativas como el Festival de Música Folk de Viljandi adquirieron un significado especial: la música folk, ligada a las tradiciones populares, se convirtió en un vehículo de identidad y memoria colectiva.
De músico a alcalde: el perfil de Ando Kiviberg
Kiviberg no es solo un organizador de festivales. Su trayectoria combina la música, la gestión cultural y la política local. Después de años al frente del festival, dio el salto a la administración pública y gobernó Viljandi durante cuatro años. Este recorrido, poco habitual, refleja el peso que la cultura tiene en la vida pública estonia y la estrecha relación entre los creadores y las instituciones del país.
Su apodo de «jefe» del festival resume bien su papel: no como figura distante, sino como alguien profundamente implicado en cada edición. El proyecto Ando ja Sõbrad (Ando y sus amigos), con el que reunió a músicos, organizadores y amigos sobre el escenario del festival de 2025, ilustra ese espíritu comunitario que ha marcado el evento desde sus inicios.
Un festival que se convirtió en institución cultural
El Festival de Música Folk de Viljandi ha pasado en treinta años de ser una pequeña reunión a consolidarse como uno de los eventos culturales de referencia en Estonia. Este tipo de festivales folk tienen una larga tradición en los países bálticos, donde la música y el canto populares han sido históricamente instrumentos de cohesión nacional y resistencia cultural frente a las ocupaciones extranjeras.
La transformación del festival en una institución reconocida no ha sido fruto de la casualidad, sino del trabajo continuado de Kiviberg y quienes le han acompañado a lo largo de los años. Su historia es también la historia de cómo una comunidad puede construir, desde la música tradicional, un símbolo duradero de identidad colectiva.

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