Estonia, Letonia y Lituania se niegan a jugar contra Bielorrusia en clasificatorios de fútbol juvenil

Liga Juvenil de Fútbol del Báltico. Autor; baltic-league.com

Los tres países bálticos han reafirmado su postura de no enfrentar a selecciones bielorrusas en competiciones deportivas, después de que los sorteos de la UEFA para las eliminatorias del Campeonato Europeo de fútbol juvenil colocaran a equipos de Estonia, Letonia y Lituania en grupos junto a Bielorrusia. Las tres naciones han anunciado que no disputarán estos partidos, aceptando derrotas técnicas, como parte de su rechazo al régimen bielorruso por su apoyo a la invasión rusa de Ucrania iniciada en 2022.

Una postura unificada contra un «estado agresor»

El sorteo realizado en Nyon, Suiza, sede de la UEFA (la Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol), determinó que la selección masculina sub-19 de Letonia enfrentará en su grupo a Eslovaquia, San Marino y Bielorrusia. El equipo letón, que ha alcanzado la Ronda Elite por cuarto año consecutivo, no jugará contra Bielorrusia según anunció inmediatamente la Federación Letona de Fútbol y su presidente, Vadims Ļašenko.

Por su parte, la selección femenina sub-17 de Estonia fue sorteada en un grupo junto a Lituania y Bielorrusia. La Asociación Estonia de Fútbol reiteró de inmediato su posición de larga data: Estonia no jugará contra Bielorrusia en ninguna competición. Lituania, aunque no ha emitido una declaración oficial sobre este sorteo específico, cuenta con legislación nacional que prohíbe a sus equipos deportivos competir contra representantes de los «estados agresores» desde el inicio de la guerra en Ucrania.

Los tres países bálticos consideran a Bielorrusia un estado agresor debido a su papel como aliado clave de Rusia en la invasión de Ucrania. El territorio bielorruso fue utilizado como base de lanzamiento para el ataque ruso, y el régimen del presidente Alexandr Lukashenko ha respaldado consistentemente las acciones militares del Kremlin. Para Estonia, Letonia y Lituania, países que comparten fronteras o proximidad con Rusia y tienen una historia compleja con Moscú, esta postura representa un principio fundamental de solidaridad con Ucrania.

Derrotas técnicas y precedentes

Una «derrota técnica» en el ámbito deportivo significa que un equipo pierde un partido por 3-0 sin que el encuentro se dispute, generalmente debido a una incomparecencia o incumplimiento de regulaciones. En este caso, los equipos bálticos aceptan estas derrotas automáticas como consecuencia de sus principios políticos, priorizando su postura moral sobre los resultados deportivos.

Este no es el primer caso en que un equipo báltico rechaza enfrentar a Bielorrusia. En septiembre de 2024, la selección estonia de fútbol playa se negó a jugar un partido de cuartos de final contra Bielorrusia, lo que resultó en una derrota técnica que envió directamente a Bielorrusia a las semifinales. La posibilidad de enfrentar a equipos bielorrusos ha sido una constante preocupación en cada sorteo de categorías juveniles bálticas desde 2022.

Las federaciones deportivas de estos tres países han mantenido una posición firme incluso sabiendo que esto afecta las posibilidades de clasificación de sus equipos. La legislación en Letonia y Lituania respalda legalmente estas decisiones, convirtiendo los encuentros contra Bielorrusia y Rusia en imposibilidades jurídicas, no solo declaraciones políticas.

Complicaciones para la UEFA y el fútbol europeo

La negativa de los países bálticos a competir contra Bielorrusia ha creado desafíos significativos para la UEFA en la organización de sus torneos. El caso más complejo surgió cuando Letonia y Lituania fueron designadas como coanfitrionas del Campeonato Europeo de Futsal (fútbol sala) de 2026, pero Bielorrusia logró clasificarse para el torneo.

Dado que la legislación letona y lituana prohíbe que equipos bielorrusos compitan en su territorio, la UEFA se vio obligada a encontrar una solución alternativa. Después de considerar opciones que iban desde retirar completamente los derechos de organización hasta reubicar porciones del torneo, la UEFA optó por añadir una tercera nación anfitriona: Eslovenia. La capital eslovena, Liubliana, albergará no solo parte de la fase de grupos sino también las semifinales y la final del torneo, un compromiso que permite a Letonia y Lituania mantener su papel como anfitrionas mientras garantiza que Bielorrusia dispute sus partidos en otro lugar.

Esta situación ilustra cómo las consecuencias de la guerra en Ucrania se extienden incluso al fútbol juvenil y a las competiciones deportivas europeas. Para la UEFA, equilibrar las consideraciones deportivas con las realidades políticas se ha convertido en un desafío constante, especialmente cuando varios de sus miembros tienen prohibiciones legales de competir contra ciertos países. Los países bálticos han dejado claro que su postura no es negociable, lo que significa que Belarus probablemente comenzará sus campañas de clasificación con victorias automáticas, pero sin el reconocimiento deportivo legítimo que implicaría ganar esos partidos en el campo.

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