Un tribunal estonio condenó este jueves 11 de diciembre de 2025 a 14 años de prisión a Aivo Peterson, uno de los líderes del partido político Koos, por el delito de traición. La sentencia es una de las más severas impuestas en Estonia en casos relacionados con la seguridad nacional y marca un hito en los esfuerzos del país báltico por contrarrestar las operaciones de influencia rusas en su territorio.
Peterson, ciudadano estonio, fue declarado culpable de asistir deliberadamente a Rusia en actividades dirigidas contra la independencia, soberanía e integridad territorial de Estonia. Junto a él fueron condenados otros dos acusados en un caso que ha puesto de manifiesto los intentos de Moscú por infiltrar la política estonia.
Operaciones de influencia rusas en Estonia
El Tribunal de Distrito de Harju, ubicado en la región que alberga la capital estonia Tallin, determinó que Peterson y su asociado Dmitri Rootsi, también ciudadano estonio, colaboraron con las autoridades rusas entre octubre de 2022 y marzo de 2023. Según la fiscalía, ambos actuaron de manera organizada y consciente para asistir a Rusia en operaciones de influencia no violentas contra el Estado estonio.
El tribunal también declaró culpable a Andrei Andronov, ciudadano ruso, sentenciándolo a 11,6 años de prisión. Rootsi recibió una condena de 11 años. Las tres sentencias comenzaron a contarse desde la fecha de su arresto en marzo de 2023. El juicio se inició en noviembre de 2023.
Los tres acusados negaron su culpabilidad y la decisión aún no ha entrado en vigor, por lo que puede ser apelada ante instancias superiores.
La acusación sostiene que los condenados participaron en una campaña deliberada para promover narrativas de propaganda rusa y mensajes de la política exterior y de seguridad del Kremlin dentro de Estonia, un país que recuperó su independencia de la Unión Soviética en 1991 y que actualmente es miembro de la OTAN y la Unión Europea.
La creación del partido Koos
Una parte central del caso gira en torno a la creación del partido político Koos, cuyo nombre significa «juntos» en estonio. Según la sentencia, Peterson y Rootsi trabajaron para establecer esta agrupación política siguiendo instrucciones recibidas desde Rusia.
El tribunal estableció que a través de Rootsi, Peterson fue informado de que existía interés desde Moscú en reunirse y cooperar con un partido político que buscara cambiar el actual rumbo político de Estonia. Peterson aceptó esta propuesta, tras lo cual se emitió una carta de autorización a Rootsi y se planificó un encuentro con políticos rusos.
Para el tribunal, estas acciones representan un peligro significativo para Estonia, ya que la formación de un partido político y su eventual ingreso al Riigikogu —el parlamento estonio— abriría la posibilidad de ejercer influencia encubierta sobre las decisiones dentro del panorama político del país.
El objetivo, según la fiscalía, era crear una asociación política que apoyara las narrativas de propaganda rusa y permitiera a Moscú amenazar el orden constitucional estonio, interferir en la política interna y ejercer influencia sobre la política exterior del país báltico.
El viaje propagandístico a Ucrania ocupada
Uno de los elementos más condenatorios del caso fue la participación de Peterson en un viaje de prensa financiado por Rusia a territorios ucranianos ocupados. El tribunal determinó que Rusia organiza y financia estos viajes a nivel estatal para extranjeros con puntos de vista pro-rusos, con el objetivo de que los participantes creen y distribuyan contenidos que promuevan mensajes favorables a Moscú ante sus audiencias nacionales.
La evidencia mostró que Peterson viajó por el este de Ucrania ocupado por Rusia, donde realizó grabaciones de video junto a Andronov, quien se encargó de organizar la visita. Antes del viaje, Peterson mantuvo una reunión con los organizadores en la que se acordó qué materiales crearía.
El mensaje principal era jugar con los temores de que la guerra en Ucrania pudiera expandirse, agitar a las audiencias occidentales y estonias para que terminaran su apoyo a Kiev, y generar dudas sobre la OTAN y las capacidades de defensa de Estonia. En la reunión se estableció explícitamente que las publicaciones debían «contrarrestar la campaña de información dirigida contra Rusia», es decir, apoyar los intereses estatales rusos.
A cambio de su promesa de participar en el viaje como político candidato a elecciones, los gastos de Peterson fueron cubiertos y se le proporcionaron garantías de seguridad durante su estancia, promesas que fueron cumplidas.
Las publicaciones que realizó en redes sociales durante el viaje siguieron la línea acordada, y también apareció en varios programas de propaganda rusos haciendo las mismas afirmaciones. En ambos medios, destacó que era candidato en las elecciones parlamentarias.
Según el tribunal, uno de los objetivos de la mensajería acordada de antemano, tanto en contenido como en tono, era aumentar el número de opositores a la OTAN y la UE en Estonia y países vecinos. El tribunal señaló que esto sirve a los intereses de Rusia, ya que documentos oficiales rusos consideran a la OTAN como una entidad hostil.
La organización de defensa civil no probada
Peterson y Rootsi también fueron acusados de traición por intentar establecer una organización armada de defensa civil, aunque en este caso sin asistencia de Rusia. Según la fiscalía, existía evidencia de planes para formar esta organización inmediatamente después del registro del partido Koos, fundado en mayo de 2022.
Según la visión de Peterson, habría sido una organización nacional similar a las organizaciones caritativas en el Donbás, región del este de Ucrania ocupada por Rusia. Estaba destinada a proporcionar ayuda a personas en crisis y cumplir tareas de defensa local en caso de un vacío de poder.
La organización habría involucrado a individuos con licencias de armas de fuego. Peterson basó esta iniciativa en su creencia de que, en caso de una mayor agresión rusa, nadie querría asumir el poder.
Sin embargo, el tribunal determinó que la creación de esta organización de defensa civil fue iniciativa propia de Peterson. Dado que no se estableció que Peterson o Rootsi recibieran instrucciones de Rusia para crear tal organización, el tribunal no consideró esta actividad como asistencia a un enemigo extranjero y, por lo tanto, no constituyó traición.
Contexto de las tensiones entre Estonia y Rusia
Estonia, con una población de aproximadamente 1,3 millones de habitantes, comparte frontera con Rusia y mantiene relaciones tensas con Moscú desde su independencia. El país báltico alberga una significativa minoría de habla rusa, lo que lo convierte en objetivo de operaciones de influencia rusas.
Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, Estonia ha sido uno de los países más firmes en su apoyo a Kiev y en advertir sobre las amenazas que representa Rusia para la seguridad europea. Como miembro de la OTAN desde 2004, Estonia considera que su pertenencia a la alianza atlántica es fundamental para garantizar su seguridad frente a Rusia.
El tribunal señaló que los viajes de prensa organizados por Rusia son peligrosos para Estonia porque el estilo prearreglado de publicaciones y apariciones mediáticas permite la manipulación de las decisiones políticas de las personas, genera o amplifica desacuerdos entre diferentes grupos sociales basándose en el miedo a la guerra, y puede apoyar la entrada de individuos con puntos de vista pro-rusos a la política mediante este tipo de actividad de influencia informativa.
Este caso representa uno de los esfuerzos judiciales más significativos de un país báltico por responsabilizar legalmente a quienes colaboran con operaciones de influencia rusas, en un contexto regional donde la amenaza de la interferencia de Moscú es una preocupación constante para la seguridad nacional.

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