Los primeros ministros de Estonia, Letonia y Lituania se reunieron hoy en Tallin para celebrar una cumbre trilateral en la que el proyecto ferroviario Rail Baltica ocupó el centro del debate. La reunión congregó a Kristen Michal, jefe de Gobierno estonio, Evika Siliņa, primera ministra letona, y a la mandataria lituana Inga Šimonytė, en la capital estonia.
Rail Baltica es una de las obras de infraestructura más ambiciosas del norte de Europa: una línea ferroviaria de alta velocidad que pretende conectar los tres países bálticos entre sí y con el resto de la red europea, integrando a Estonia, Letonia y Lituania en el espacio de transporte continental del que históricamente han estado desconectadas.
Una cumbre trilateral en la capital estonia
Tallin, capital de Estonia, fue la sede elegida para este encuentro entre los tres jefes de Gobierno. Las reuniones periódicas entre los líderes de los países bálticos son un mecanismo habitual de coordinación regional, dado que Estonia, Letonia y Lituania comparten fronteras, historia y una agenda política y de seguridad muy similar desde su integración en la Unión Europea y la OTAN en 2004.
La presencia simultánea de los tres primeros ministros subraya la importancia que los tres gobiernos otorgan al avance de Rail Baltica, un proyecto que llevan años impulsando de manera conjunta y que requiere una coordinación constante a nivel político para desbloquear financiación, resolver obstáculos técnicos y mantener los plazos de ejecución.
Rail Baltica, el gran proyecto ferroviario del Báltico
Rail Baltica es un corredor ferroviario de ancho europeo estándar que atravesará los tres países bálticos de sur a norte, desde la frontera con Polonia hasta Tallin, con ramificaciones hacia los aeropuertos internacionales de Riga, Vilna y la propia capital estonia. El proyecto busca acabar con el aislamiento ferroviario de la región, que actualmente opera con un ancho de vía heredado de la época soviética, incompatible con el resto de Europa.
La iniciativa cuenta con financiación parcial de la Unión Europea a través del Mecanismo Conectar Europa, aunque su construcción ha afrontado retrasos y revisiones presupuestarias a lo largo de los últimos años. La cumbre en Tallin se enmarca precisamente en los esfuerzos de los tres países por mantener el impulso político necesario para llevar el proyecto a buen término.
